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La Coctelera

Docuaderno

Bitácora de cine documental / Weblog on documentary cinema

Categoría: Festival Punto de Vista

6 Junio 2007

Punto de Vista viaja al 2008

Punto de Vista, el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, estrena dirección web: www.puntodevista.navarra.es y abre el plazo de inscripción de películas (largos y cortos) hasta el 30 de septiembre de 2007. La inscripción se hace aquí. Suerte.

Gonzalo

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4 Marzo 2007

Pdv: ENCUENTROS FCOM. Alan Berliner y Wide Awake

Antes de la proyección de Wide Awake, el aula 1 ya está abarrotada de estudiantes con curiosidad por descubrir la última obra de Alan Berliner. Esta cinta en la que explora su dificultad para conciliar el sueño y el nacimiento de su hijo, arrancó carcajadas del público y preparó el ambiente antes de la aparición de su autor. Cuando Berliner llegó, todos estabamos expectantes, y al final nadie se echó atrás por la limitación del idioma (el coloquio iba a ser en ingles). Mereció la pena. A Alan se le notaba mucho más relajado que en la sesión del Civican del día anterior, se sentó sobre la mesa del profesor y se permitió bromear varias veces a lo largo de su charla. De hecho, y aludiendo a Wide Awake rompió el hielo diciendo “no pasa nada si os habéis dormido durante la proyección, lo entiendo perfectamente”.

Comenzó su exposición diciendo que todo documentalista elige un tema al que tiene acceso para constituir su película. Él ha escogido siempre los temas a los que tenia un acceso más directo e inmediato: familiares, películas domésticas… para acabar recurriendo a alguien a quien conoce muy bien y que no le pondrá ningún obstáculo: él mismo. Wide Awake es quizás su obra mas íntima porque es la que más trata sobre sí mismo. Admite, sin embargo, que ser el cineasta y a la vez el objeto de su película no es fácil, pero es la forma en la que trabaja más a gusto.

Así, intenta que cada película nueva sea más personal que la anterior, pero a su vez más universal. Pues Alan admite que lo que le gusta es abordar temas universales desde su propio punto de vista. De esta forma, cualquiera puede opinar y, ante todo, plantearse cuestiones acerca de lo visto (todo el mundo tiene una forma de dormir o no dormir, luego todo el mundo reflexiona de alguna manera después de ver Wide Awake). Pero al mismo tiempo, Alan procura hacer un cine mas íntimo, y cuanto más mete la cámara en su vida personal, más cuidado debe tener si quiere ser respetuoso consigo mismo y sus familiares. A pesar de las dificultades, Alan se considera satisfecho con el resultado final de sus obras y dice que no quitaría nada de lo incluido, pues cree que ha sido honesto en todo momento.

Cuando un alumno sacó el tema, Berliner recalcó lo que ya abordara en su Masterclass: jamás trabaja con un guión. Él se plantea cada película como una aventura, un viaje de camino incierto y destino desconocido. Lo que él quiere es ser cambiado por sus películas, que sean toda una experiencia. Otro rasgo característico de Alan, que también queda reflejado en Wide Awake en el delirante momento post-café, es su afán de coleccionista (aún confiesa que lo que se muestra en su obra no es más que una pequeña parte de sus archivos). Además de tener algo de neurótico y obsesivo, ese acto de recolectar y archivar es para él “su manera de dar sentido al caos mundial”. El mero hecho de detenerse a recortar las fotografías de un periódico le hace detenerse a reflexionar sobre esas noticias, y el acto de escoger un nombre para un grupo de imágenes le resulta incluso poético. Las paredes repletas de archivos contienen una historia que no solo esta ahí, vibra, y él siente que esos archivos le apelan constantemente: “¡Haz una película sobre mí!”.

Si algo dejó claro Alan Berliner es que le fascina ser cineasta. Aunque él mismo se encarga de casi todas las labores (edición, grabación, producción…) y esto hace su trabajo más largo y difícil, cree firmemente que volcarse en su obra y creer en ella hasta el final es importante. Según Alan, son imprescindibles las 3P: Pasión, Proceso, (entender que no se puede hacer una película en un instante) y Paciencia. Y después de todo, asumir que una película necesita muchos arreglos, por lo que hay que saber renunciar a metraje que ha costado tiempo y dinero si realmente no encaja en la obra final.

Respecto a sus incursiones en otros campos, Alan declaró que por el momento no tenía intenciones de hacer sus pinitos en el mundo de la ficción. Confesó que había tenido propuestas no sólo para hacer cine de ficción, sino también para publicidad, pero acabó rechazándolas. Según dijo, se encuentra muy a gusto con lo que hace y el dinero no es tan importante para él como estar satisfecho con sus películas.
Antes de finalizar, quiso revelarnos cual fue su primer trabajo. Le llamaron desde la americana ABC para que clasificara y archivara sonidos, y pasaba horas escuchando y diferenciando distintos tipos de vientos, silbidos… un trabajo idóneo para un fanático recolector. De ahí se comprende su gusto por el uso de efectos sonoros en sus cintas. Sin embargo, Alan aclara que él nunca había estudiado nada relacionado con aquello y que aceptó el empleo sin tener ni idea, pero que se arriesgó y… le salió bien. Por eso, animó a todos los alumnos allí presentes a saber lanzarse, coger todas las oportunidades en su momento y no tener miedo, porque, al final, así es como uno va avanzando.

Sabiñe

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1 Marzo 2007

PdV. CRÍTICA. Poeti Veradardze (Regreso del poeta)

"Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía", ya lo decía el sevillano Becker. Cuando el alma de un pueblo es la poesía, no importa el yugo que se le tenga puesto, que siempre será libre. El pueblo armeno, al que conocemos gracias al realizador de este documental, Harutyun Khachatryan, vive liberado de la antigua URSS y sin el dominio americano todavía. El "regreso del poeta" es un cuadro de Armenia, que rinde homenaje al poeta del pueblo, como se le conocía, Ashugh Jivani.
Con la única palabra de varias poesías de Jivani cantadas por varios armenos a lo largo de la película, la imagen hace que toquemos y sintamos cada cosa que nos muestra; ya sea el barro que formará la estatua del poeta, o el polvo que levantan los caballos salvajes a su paso. Con una vista detenida de la tumba del poeta, comienza un documental que requierepaciencia en el que lo vea, que nadie se espere mucha información ni un ritmo rápido de imágenes al ritmo de ninguna música; Khachatryan parece decir al oido del espectador "no has venido a otra cosa que a contemplar". La fabricación de la estatua del poeta del pueblo y su posterior viaje por el país podría ser el obligado argumento que muchos te preguntan al salir de ver el documental. Pero nada más lejos de lo que una contaría.
En un país en el quelo ortodoxo y loislámicose cruza y una extraña fuerza acompaña a la juventud y a la vejez, el silencio de unas carreteras acompaña a una estatua de un poeta que puede haber acompañado las primeras lecturas de muchos niños, las declaraciones de amor de muchos muchachos o los consejos cálidos de muchos ancianos.
Podéis verlo hoy 1 de marzo a las 20.30 en Saide Carlos III y en la biblioteca de Civican.
Carmen

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1 Marzo 2007

PdV. CRÍTICA Arcana

Arcana es un documental que busca resultar incómodo. Y lo logra. Logra que nos revolvamos en la butaca mientras la que fue cárcel de Valparaíso (Chile) y sus reclusos desfilan ante nuestros ojos. Nunca una cárcel fue lugar agradable. Ésta no es una excepción. Cristóbal Vicente recoge en su película el último año de existencia de esta prisión chilena, cerrada en 1999 y con más de 150 años de historia. La hora del mate, la del partidillo de fútbol, las visitas de los familiares, el momento del baño, todo. Es la vida allí, el día a día entre las cuatro paredes de la prisión, los momentos malos y los no tan malos. Trata de ser un homenaje a los que allí estuvieron.

La cinta dice con imágenes, no necesita nada más. La carga expresiva de éstas es suficiente para hacerse cargo del drama que supone el encierro. El silencio tan sólo se rompe con las voces de algunos reclusos, reflexiones que se dan únicamente en condiciones límite, y la suya lo es. Están de vuelta de todo, pero no dicen. Callan, guardan su propio secreto. Por momentos, la ausencia de sonido se hace insoportable, para el tiempo.

La oscuridad y la soledad están ahí, como simboliza el uso del blanco y negro. Pero la cárcel, con sus altos muros, es un mundo aparte, un reducto en pleno centro de la ciudad, muy cerca del mar. Salvando las distancias, el interior recuerda a las imágenes infinitamente visualizadas de los campos de exterminio nazis, hombres hacinados entre humedad y basura que miran a la cámara desde la curiosidad y la resignación. Y aunque esta cárcel impresiona, el ojo se acostumbra, algo que no logran los presos por mucho tiempo que pasen allí dentro. "Adaptarse no es lo mismo que acostumbrarse", dice uno. "Al estar preso se detiene la vida", dice otro. Lo llaman crisis carcelaria. El final rompe con lo anterior. Por fin aparece el color, la luz del sol, el ruido. La cárcel queda atrás.

Arcana no volverá a proyectarse durante el Festival Punto de Vista, aunque podrá ser vista en la biblioteca de Civican.

Maite

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28 Febrero 2007

Pdv CRONICA: Masterclass de Alan Berliner en Civican

Un centenar de personas vemos aparecer a Alan en el escenario, bajo una iluminación medio a oscuras que crea un ambiente más íntimo. Lo primero que hace es invitarnos a interrumpirle si necesitamos preguntarle algo, y varias personas lo harán a lo largo de la sesión de casi tres horas. Aunque nos deja margen para la espontaneidad, lo cierto es que Alan tiene bien planificada la masterclass como un recorrido a su filmografía aderezado de fragmentos ilustrativos, desde sus comienzos hasta su última obra, Wide Awake, que se proyectara a posteriori.

Abre su exposición con dos cortos de sus comienzos, Everywhere at Once y City of Edition. En estos experimentos ya quedaba claro su gusto por el montaje. Él mismo admite que le encanta elaborar esos collages particulares a partir de imágenes y sonidos de metraje encontrado. Los considera un intento de crear un nuevo universo a partir de elementos de otros universos distintos, captando esas tomas y liberándolas de su contexto original. Busca hallar el equilibrio perfecto entre juego y control, y así logra una película poco predecible aunque las conexiones entre fragmentos se sigan con facilidad. En City of Edition se cuelan, además, dos elementos que después serán característicos de sus obras: el sonido de la máquina de escribir y la imagen de la familia.

Precisamente en The Family Album confluyen varios de estos elementos. Alan estuvo durante un año visionando un lote de películas domésticas ajenas que había comprado a otro recolector, y con distintos fragmentos de esas familias realiza una construcción de una familia imaginaria. Su conclusión es que estas películas son mentira, una representación falsa de la realidad, ya que si se tomaran como ejemplo de la vida real todos los días serian domingos soleados y maravillosos. Sin embargo, Alan se siente orgulloso de haber sido el único en elaborar una película solo utilizando películas caseras.

Pero, tras manejar tantas películas de desconocidos, el cineasta sentía la necesidad de hacer una película sobre alguien que tuviera cerca. Su abuelo Joseph Casutto muere en 1974 sin concluir una biografía que preparaba en secreto y dejando un montón de cajas repletas de archivos propios que utilizaba en su labor. Aquí hallaría la fuente de inspiración de Intimate Stranger. En ella se ve el uso de la maquina de escribir como herramienta cinematográfica: la pantalla es una hoja en blanco en la que se impresionan imágenes con la misma musicalidad que las teclas de la maquina tecleando tap-tap-tap.

Si bien lograba retratar a su abuelo con los testimonios de sus familiares y amigos, en Nobody’s Business acudía directamente a su padre para hacer un documental sobre su persona. De nuevo Oscar Berliner, padre de Alan, se mete al publico en el bolsillo con sus apariciones de breves segundos, provocando carcajadas con su actitud reticente. Alan confiesa que, tras las proyecciones de su obra, recibió muchos e-mails y llamadas de personas que admiraban a su padre, aunque a éste, cómo no, le daba absolutamente igual.

Tras hacer dos películas sobre su familia, Berliner estaba deseando salir de su casa. Su siguiente proyecto fue un ensayo acerca de los nombres, en el que pretendía incluir cuantos más y más variados posibles. Para ello salio a las calles de Nueva York a entrevistar a gente diversa. Sin embargo, se dio cuenta de que le faltaba aportar su toque personal: no era necesario abarcar todos los nombres posibles, sino que bastaba con uno, el suyo propio que era el más cercano y el que más conocía. Entonces organizó una reunión con 12 tocayos que le sirvió para completar The Sweetest Sound.

A lo largo de la masterclass, Alan Berliner se pasea por el escenario y va dejando caer aquí y allá detalles de su personal forma de ver el cine. Asegura que jamás trabaja con guión, y no le gusta saber cómo empezará y terminará su trabajo, sino que se toma cada película como un viaje en el que se embarca y luego ve dónde le lleva. Es un proceso de descubrimiento que requiere esfuerzo y paciencia. Para ponerse a hacer una película necesita un equilibrio entre fascinación por un tema y cierta necesidad de abordarlo, un impulso interior que le empuje a hacerla. También presume de ser un gran recolector de imágenes, fotos, sonidos… que almacena y reutiliza en sus obras, y menciona en varias ocasiones su extensa colección.

Se inspira cada vez mas en recursos a los que tiene acceso directo y cercano (de sus familiares pasa a el mismo y sus obsesiones), pero tiene esa capacidad de hacer de lo ordinario algo extraordinario, y de hacer que esos asuntos personales interesen a un público universal. Así es como logra su objetivo al hacer las películas: que la pantalla no sea una ventana a otro mundo, sino que acabe siendo un espejo que refleje las circunstancias del propio espectador, para que éste acabe planteándose sus propias preguntas acerca de los temas abordados por el cineasta. Al concluir, Berliner admite que su forma de entender el cine es arriesgada, y que se lanza en picado cada vez que estrena una obra, pero asegura, con la cabeza bien alta, que nunca le han faltado la pasión y la paciencia necesarias para seguir adelante.

Sabiñe

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26 Febrero 2007

PdV.CRÍTICA. "Un día en la vida de Andrei Arsenevich"

El turno para homenajear a Tarkovski correspondió ayer a “Un día en la vida de Andrei Arsenevich”, de Chris Marker. El genial director francés realizó este documental (cuyo nombre alude a la obra de Alexander Solzhenitsyn “Un día en la vida de Iván Denisovich”, sobre la vida en los campos de trabajo estalinistas) hace siete años para la serie televisiva francesa “Cinéma de notre temps”.
Comparaciones y gustos aparte, “Un día en la vida de Andrei Arsenevich” es una aproximación muy completa (en lo que dan de sí cincuenta y cinco minutos) a la vida, obra y genio de Tarkovski. Si hemos dicho que “Elegía de Moscú” era un documental para iniciados debido a su esencia contemplativa y a la exigencia de un espectador devoto, la obra del francés se dirige a un público más amplio gracias a su hábil combinación de registros y sin dejar de lado la veneración por Tarkovski.
Marker deja clara la estructura del documental desde el inicio y comienza su homenaje con una metáfora entre una escena de “El espejo” e imágenes de Larissa, la esposa de Tarkovski, esperando frente a la ventana del hospital. En “El espejo”, el moño de la actriz simboliza la espera, según la tradición rusa; en el documental, la Larissa espera la llegada de su hijo, a quien ni Tarkovski ni ella han visto desde hace cinco años. Las imágenes del reencuentro ya las conocemos pero nos cautivan más que en otras ocasiones porque Marker, además de ofrecernos mayor cantidad de metraje, reflexiona sobre ellas. La expresión del rostro de Tarkovski, postrado en la cama, sus palabras improvisadas, su reacción espontánea ante el reencuentro con el hijo.
Tarkovski pregunta a Marker: ¿lo tienes todo, no?. Quiere saber si su amigo ha registrado lo que ha ocurrido; en ese instante tenemos la impresión de que el escultor en el tiempo, como en sus películas, como en su vida, necesita del cine para obrar uno de sus milagros, redimir la realidad de su destino: diluirse en el tiempo. Tarkovski ve lo grabado y analiza su comportamiento: se ve “antinatural”, cree que ha dicho “tonterías”. Intuimos que si pudiera mejoraría la escena, pero el cine también tiene sus límites, aunque él y su vida nos hagan dudarlo. Nuestras sospechas no acaban ahí y la magia, la confusión entre el cine y la vida, se alarga un poco más: vemos a Larissa salir del hospital exclamando que en uno de los días más felices de su vida está lloviendo, como si se tratara de una de las películas de su marido, en las que el agua, como el fuego, el aire y la tierra, son algo esencial.
La escena significa muchas más cosas (que cada uno haga su labor), entre ellas el aviso del mecanismo narrativo que Marker empleará: un documental que enlace vida y obra, como no podía ser de otra forma para retratar con verosimilitud a nuestro cineasta.
A continuación el director francés nos muestra mediante ejemplos la relevancia que tienen en las obras de Tarkovski los cuatro elementos. Sucintas pero valiosas explicaciones que, sin desvelarnos los secretos de las películas, nos invitan a adentrarnos en su misterio. Este tono didáctico es toda una novedad en los documentales que hemos visto hasta ahora, y tendrá sus detractores, claro está, pero Marker lo articula de tal forma que no chirría en una obra-homenaje hasta conseguir lo que pretende: democratizar algunas claves de Tarkovski en solidaridad con el espectador novel.
Aún así, la veneración no cesa: el documental explica la grabación del plano de “Sacrificio” en el que el protagonista prende fuego a su propia casa como acto de fe para salvar a la humanidad. Una vez más, Marker arroja luz sobre la multidisciplinariedad de su homenaje: tenemos tiempo para “contemplar” a Tarkovski, ser testigos de su fuerza brutal tras la cámara y saber cómo se relacionaba con su equipo sin que la voz en off se olvide de explicarnos la relación de esta secuencia con la vida del propio Tarkovski.
El documental avanza y Marker selecciona modos de hacer, rasgos característicos y reflexiones de Andrei (el tráveling no como cuestión, moral, sino metafísica, el sentimiento de nostalgia, el significado del espejo…) para mostrarnos (y demostrarnos) a qué nos enfrentamos cuando en la pantalla es Tarkovski el que manda, el único director (como dice el narrador al final) cuya filmografía se encuentra entre dos niños y dos árboles. Al acabar la proyección, algunos aplausos. Entre amigos: se empezaban a echar de menos, porque “quizá Stalker sólo se había inventado la Zona para que los hombres fueran menos desgraciados”.

David

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26 Febrero 2007

PdV. ENCUENTROS FCOM. Julio Soto y Radiophobia

Julio Soto parece de pocas palabras, pero se le iluminan los ojos al nombrar unaque estos días resuena en nuestros oídos: documental. Acude a la facultad y antes de hablar de su última película, Radiophobia (la que concursa en el Festival Punto de Vista de Pamplona), deja clara una cosa; si hacemos documentales tiene que ser sobre una historia que de verdad nos fascine, y sobre algo de lo que sepamos. Él tenía inquietud sobre Chernobil, y el hecho de que se hayan hecho muchos documentales sobre la catástrofe, no le frenó; confiaba en el enfoque que le pudiera dar.
En seguida empieza a hablar de Radiophobia, mostrando las dificultades que tuvo pero también las muchas satisfacciones que le ha reportado (triunfo en concursos, distribución internacional...). Cuando se ve Radiophobia esta dificultad salta a la vista; hay rusos, bielorrusos... y Soto es un español que suele estar por Nueva York. Necesitó cuatro traductores que desempeñaron un trabajo demoledor, pero eficiente.
En seguida, los asistentes atacan. El tema de la radiación en la zona es la protagonista en dos preguntas. Julio es franco; estuvo unos dos meses en una zona (en torno a un perímetro de 30 kilómetros) con un índice de radiación 100.000 veces superior a la normal. No se ha hecho análisis ni pruebas a la vuelta; prefiere no hacerlo. En tono un tanto apenado dice que esto fue lo más difícil, ya que dos miembros del equipo se bajaron del proyecto antes de entrar en la zona. En concreto, el cámara prefería mil veces el peligro visible de cualquier guerra, pero no aquél peligro invisible que la radiación podía llevar consigo. Estotampoco le frenó, cargó él con el equipo y tomó todas las imágenes en la zona, por eso es "cámara auxiliar", bromea con un alumno de cuarto de Audiovisual.
Hay asistentes preocupados por el tema del guión, no tan evidente en un documental, sujeto a constantes cambios... Julio aclara que su contacto en la zona le iba dando respuestas a sus preguntas, mientras él trataba de hacer un guión; ¿Hay alguien allí que viva cerca de un río, donde la contaminación puede ser mayor?, ¿Tenemos alguien que se casara en esas fechas?, ¿Hay alguien que no haya vuelto todavía a la zona?. Una vez conseguidos los protagonistas de la historia que narraría, sobre la marcha cambió bastante el preguión, hasta decidirse por no hablar del desastre; sino de unas personas que no han vuelto a Chernobil desde la catástrofe. El enfoque de cada persona es distinto; porque, según Julio, "cada persona tiene su forma de afrontar sus traumas". Lo que para el médico es motivo de risa; no poder encontrar su casa, para Irina es una desesperación volcada en llanto. Al respecto habla de la universalidad del cine. La gente se ríe con el médico o llora con Irinaaquí y en China. En torno a Irina dice en un tono muy contundente que fue uno de los momentos en los que "el director se tiene que imponer", ya que ella no quería volver a Chernobil, pero Julio le tuvo que convencer, no le habló ni de la gente que vería el documental ni de él mismo, sino de su necesidad de enfrentarse al trauma.
El director de Radiophobia acabó animándonos a dedicarnos al documental si realmente nos apasiona, y demostrando que se puede vivir de ello. Por último, Julio hizo una comparación del sistema americano y el español, y sequejó del mundo del cine español, que acaba subvencionando las mismas historias, pero trascendiendo hacia el cambio que se avecina, ya que el documental es un género muy nuevo en España. En América, dijo, suele hacer sitio para todos, porque el mercado es muy grande, aunque solo subvencionen lo que vende.
Carmen

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26 Febrero 2007

PdV. CRÍTICA. Balnearios

Balnearios se presenta a modo de elenco de relatos que tratan la realidad como si fuese fantasía, la vida desde un punto de vista absurdo, rozando lo surrealista. Su director, el argentino Mariano Llinás, habla a su manera de los balnearios, ciudades vacías y abandonadas en invierno, repletas y asfixiantes en verano, que vivieron su esplendor en los primeros años del siglo XX y que hoy no son lo que eran. Con mucho humor, Llinás dibuja la fauna que habita los balnearios argentinos y va enumerando las especies que allí se pueden encontrar: el padre de familia que se afana por colocar la sombrilla, los niños que revolotean como moscardones insoportables, los bañistas que recorren las playas de este a oeste como poseídos por una extraña fuerza.
La película se divide en capítulos, dedicados a distintos personajes, cada cual más estrambótico. El señor G o el hombre que se encerró durante años en el viejo hotel Mar del Sur; Zucco, un artista un tanto atípico, tanto o más que sus esculturas de hojalata; un guía que muestra en bote Miramar, la ciudad sumergida bajo el agua. Personalidades llevadas al extremo, pero en las que todos nos podemos ver algo identificados.
Balnearios es, sin duda, diferente. No se volverá a proyectar durante el Festival, aunque se podrá visionar a lo largo de estos días en la biblioteca de Civican.
Maite

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Sobre mí

Bitácora realizada por alumnos y profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Las opiniones aquí expuestas son responsabilidad de sus firmantes.

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