In the dark, Tiny katerina y Dream Land, son tres documentales que mantienen una estrecha relación entre sí. Cuentan la vida de personas y animales, en lugares distintos, que comparten una realidad común: todos acaban siendo víctimas de los efectos negativos de la industria y estilos de vidas consumistas. Pero por lo que argumentan los propios realizadores de su documental, tan sólo In the Dark responde a un propósito concreto de crítica social.

In the dark, de Sergei Dvostsevoi, relata el día a día de un hombre ciego, ya anciano, que se pasa el invierno tejiendo bolsas de hilo con la esperanza de poder regalarlas por la calle al llegar la primavera. Pero las bolsas de plástico han sustituido a las de hilo, ahora pasadas de moda e inservibles. La desorientación en la que se encuentra el protagonista proviene, no de su ceguera, sino de la imposibilidad de reconocerse en una sociedad que se mueve únicamente por criterios utilitaristas.

Tiny Katerina, es un documental de Ivan Golovnev que cuenta la historia de los primeros años de la vida de Tiny y las relaciones que establece con su familia y su entorno. En el corto periodo de dos años, el paisaje de su infancia desaparece a causa de la deforestación y la construcción de una cuenca de petróleo. De los tres, este documental es el que peor se entiende; el final es rápido y no guarda mucha conexión con el resto de la historia.

Laika Pakalnina nos invita a conocer, a través de Dream Land, uno de esos lugares que de ordinario evitamos, hasta el punto de creer que no existen: un vertedero. Lo hace para mostrarnos, entre una mezcla de surrealismo y realismo, su cara más bella y más oscura. Aunque prioriza el tratamiento estético de las imágenes subyace, durante todo el documental, un espíritu de denuncia. Existen imágenes desconcertantes que se dejan a la libre interpretación del espectador para que sea él quien extraiga sus propias conclusiones acerca del alarmante fenómeno de la contaminación.

Estos documentales rusos tienen como trasfondo la pérdida de la identidad, aunque cada uno de ellos lo aborde desde perspectivas diferentes. En el caso del primer documental es asumida por el protagonista. En los otros dos es la naturaleza la que personifica dicha pérdida.

Resulta especialmente interesante el modo en que el realizador de In the dark desvela el proceso de construcción del documental para reforzar los momentos más dramáticos o para destacar la presencia del azar. También, la genialidad con que Laika Pakalnina trabaja la composición del encuadre, la iluminación y los ritmos musicales para transformar un lugar repulsivo en uno de gran belleza formal.

Paola Rivera