Balnearios se presenta a modo de elenco de relatos que tratan la realidad como si fuese fantasía, la vida desde un punto de vista absurdo, rozando lo surrealista. Su director, el argentino Mariano Llinás, habla a su manera de los balnearios, ciudades vacías y abandonadas en invierno, repletas y asfixiantes en verano, que vivieron su esplendor en los primeros años del siglo XX y que hoy no son lo que eran. Con mucho humor, Llinás dibuja la fauna que habita los balnearios argentinos y va enumerando las especies que allí se pueden encontrar: el padre de familia que se afana por colocar la sombrilla, los niños que revolotean como moscardones insoportables, los bañistas que recorren las playas de este a oeste como poseídos por una extraña fuerza.
La película se divide en capítulos, dedicados a distintos personajes, cada cual más estrambótico. El señor G o el hombre que se encerró durante años en el viejo hotel Mar del Sur; Zucco, un artista un tanto atípico, tanto o más que sus esculturas de hojalata; un guía que muestra en bote Miramar, la ciudad sumergida bajo el agua. Personalidades llevadas al extremo, pero en las que todos nos podemos ver algo identificados.
Balnearios es, sin duda, diferente. No se volverá a proyectar durante el Festival, aunque se podrá visionar a lo largo de estos días en la biblioteca de Civican.
Maite